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Un lugar para disfrutar de un rato de ocio y tranquilidad

  • Quinta Monteguerra tiene como antepasada a la llamada Casa de la Tía, casa de labor tradicional manchega que data de principios de siglo XX. Cabe remarcar el concepto de restauración, ya que se ha mantenido la arquitectura original. Los muros originales, que en su día se construyeron con piedras de la zona, han sido reforzados, y se han conservado la estructura de madera del techo y la teja curva de barro. Son originales tanto la entrada como la escalera principal, así como algunas zonas del patio interior. La cal de sus fachadas y el añil del zócalo ponen de manifiesto la arquitectura popular de La Mancha y por supuesto recuerdan las ventas cervantinas.

  • El paisaje manchego tradicional se concentra en Monteguerra, lugar para perderse entre viñedos de diferentes varietales, entre almendros, protagonistas de un tinte blanco en primavera, entre olivos, que junto a las encinas confieren al paisaje una gama de tonos verdes que contrastan con los rojos y marrones del suelo manchego, y entre campos de cereal, lagunas verdosas u ocres según la estación del año. Todo un espectáculo inolvidable…

  • Esta finca acoge a todo el que la visite, quedando obligado a convivir con especies de caza menor como el conejo, la liebre y la perdiz, además de especies ibéricas como el búho y el águila imperial, todos ellos compañeros de paseo en Monteguerra. Reserve un momento de descanso debajo de nuestra milenaria encina, lugar para disfrutar de un rato de ocio y tranquilidad.

  • Quinta Monteguerra es un lugar auténtico, donde el mismísimo Quijote podría haber hecho un alto en el camino para que Rocinante y su fiel Sancho descansaran y comieran antes de vivir alguno de sus episodios, quizá de librar la batalla con los gigantes que encontramos a pocos kilometros de aquí.